Y por fin se celebró la boda...
Este surreal fin de semana no podia tener mejor envoltorio que el chalet de Gon en Aspe (cerca de Villena, Alicante), una mansión decorada por su abuela, llena de crucifijos, imagenes santas y otras figuritas inquietantes, en uno de los baños, si mirabas fijamente el cristal, podias apreciar los espiritus que guardan la casa cuando no hay nadie en su interior ( o quizas también con gente en el interior, porque por la noche se oian muchos ruidos en el piso de arriba). Bueno, nada más comenzar el advenimiento del susodicho puente ludico-festivo nos cruzamos con unos sectarios desconocidos, que nos dieron unos papeles de la biblia, que guardamos para un posible uso posterior, este tema se comenta más adelante. Ya por la tarde comenzamos jugando al bingo, con posterior boda en piscina, la ansiada boda fue corta e intima, con la aparición estelar y posible introducción en cuerpo ajeno, del ser negro córvido, se apoderó de uno de nosotros y comenzó a ¿croar? ¿o gemir? bueno, a emitir sus ruidos ensordecedores de ¡¡nunca me he metido contigo!!
Todo se tranquilizó, hasta que en cierto momento tocaba estudio, y nada mejor que los panfletos sectilicos de la biblia, en los cuales, los temas importantes ya venian en mayusculas, arial 12 y negrita, los cuales eran escritos por algunos romanos, juanes y demás personajes a los que se les iba la pinza y decían cosas como: y los muertos resucitaran al escuchar las trompetas de los arcángeles...
Ya de noche surgió la idea de que la pareja que se rasura unida, permanece unida, para una posterior carrera de sacos hasta la habitación de K, simplemente para hacerselo saber.
Ya al duia siguiente se abordó la habitación La-Da con cacerolas y ollas de diversos tamaños, colores y sonidos, simplemente para despertarla y hacerle comer su desayuno sorpresa. Por la tarde a k le entró un vicio cartil y necesitaba jugar a cualquier cosa con cartas, no habia forma de pararla.
La vuelta fue en un autobus maloliente, de cuyo conductor mejor no diremos que no sabia dar el cambio y era un poco desagradable en lo que a modales se refiere.
Aquí acabó la aventura.
Hasta la semana que viene pecadores.
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